Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

¿ES LA EVOLUCIÓN PRODUCTO DEL AZAR O ESTÁ DIRIGIDA?



(Observación: esta es la séptima parte de la investigación de David Pratt sobre la evolución de las especies y cuyo principio lo pueden leer aquí, y le agradezco inmensamente a Nicolás por haber traducido un artículo tan extenso, pero a la vez tan interesante de leer.)


   ÍNDICE

   1.  Los “accidentes milagrosos” 
   2.  La complejidad irreductible 
   3.  Dios y la “imperfección” 
   4.  Monoteísmo versus Los Poderes Creativos





1 - LOS “ACCIDENTES MILAGROSOS”


Los darwinistas creen que un tipo de criatura eventualmente puede evolucionar hacia otra muy distinta, a través de cambios genéticos totalmente accidentales y sin propósito.

Consideremos por ejemplo, la transición de los reptiles terrestres hacia los reptiles acuáticos:

« Ya que los reptiles terrestres comunes se aventuraron en el agua, ellos necesitaron colas similares a las que tienen los peces. Y supuestamente en forma servicial (y sin ningún conocimiento posible de este requerimiento) las mutaciones “accidentales” y “casuales” alteraron el aparato genético increíblemente complejo que había dado origen a los reptiles, de tal manera que se crearon colas de pez maravillosamente diseñadas y funcionales en un saurio que hasta entonces se movía con torpeza en el agua.

Y así el vasto complejo de genes que codifican todas las estructuras de los miembros (por una mutación aquí y otra allá) de algún modo fue transformando el sorprendente conjunto genético y creando “milagrosamente” un nuevo conjunto genético, el cual era requerido para modificar los tendones, los vasos sanguíneos, los músculos, los huesos el sistema nervioso y otras estructuras. Todos dispuestos en una forma precisa para constituir los “remos” orgánicos altamente eficientes para la propulsión en el ambiente hídrico.

Pues bien, se hace evidente al escuchar esta teoría, que a pesar de las fervientes negativas, los evolucionistas también creen en los milagros. » (1)


Consideremos ahora la supuesta transición de los reptiles a los mamíferos:

« Para transformar un reptil en un mamífero se necesitarían de toda clase de cambios radicales, y los darwinistas creen que esta transición está muy bien documentada por el registro fósil, el cual muestra a ciertos terápsidos (reptiles parecidos a los mamíferos) convirtiéndose gradualmente en individuos parecidos a los mamíferos durante el transcurso del Triásico.

Pero el asunto no es tan sencillo, ya que por ejemplo: los reptiles tienen múltiples huesos mandibulares y uno solo en el oído, mientras que los mamíferos tienen un solo hueso mandibular y tres en el oído.

Y la reconfiguración escalonada de estas estructuras (a través de la fase intermedia de una doble articulación mandibular) es atribuida por los darwinistas a una larga serie de mutaciones azarosas de las cuales muchas fueron dañinas, pero otras produjeron “casualmente” los cambios requeridos, por lo que las criaturas supervivientes podían continuar masticando y oyendo.

Pero el detalle con esa teoría es que tiene un gran fallo, porque resulta que el extremadamente complicado órgano de Corti es esencial para la audición en los mamíferos y el reptil no lo posee.


El órgano de Corti contiene filas de epitelios sensoriales que generan impulsos nerviosos en respuesta a las vibraciones sonoras (3).


Y al mismo tiempo, los reptiles tuvieron que inventarse muchos otros “nuevos” e increibles órganos y procesos anatómicos y fisiológicos, tales como un flamante modo de reproducción, glándulas mamarias, regulación de temperatura, pelo y una forma novedosa de respiración que incluía un diafragma.

Y esto no tiene mucho sentido porque por ejemplo: el pelo se desarrolla a partir de folículos complejos a profundidad dentro de la dermis, lo cual es muy diferente de las escamas reptilianas.

O las glándulas mamarias (de las cuales se origina el nombre de “mamíferos”). Según los darwinistas, estas evolucionaron a partir de las glándulas sudoríparas (las cuales de por sí están ausentes en los reptiles) y la leche evolucionó a partir del sudor.  Aunque no está claro qué pasó con los bebés mamíferos durante la lenta e hipotética transición de una solución acuosa, ligera  y salada de urea y otras toxinas, a un líquido espeso, nutritivo y rico en proteínas, azúcar, grasas y anticuerpos. » (2)



Por otra parte, para que el sistema reproductivo mamífero funcione apropiadamente, todos los siguientes rasgos deben de estar presentes:

-      que existan ovarios y testículos para fabricar óvulos y espermios, cada uno de los cuales debe tener sólo la mitad del número normal de cromosomas.
-      que el cuerpo masculino posea un mecanismo para implantar el esperma dentro del cuerpo femenino.
-      que las células espermáticas tengan la habilidad e instinto de buscar al óvulo que aguarda.
-      que este ovulo acepte un solo espermio y bloquee la entrada de cualquier otro.
-      que la célula espermática se una con el óvulo de tal manera que asegure la combinación ordenada de los genes y cromosomas nucleares.
-      que el gameto fertilizado genere la división y proliferación celular.
-      que el embrión en desarrollo adquiera una placenta y un cordón umbilical para conducir sangre y productos de desecho entre él y la madre.
-      que el feto sea expulsado del útero cuando termine el periodo.
-      y que existan glándulas mamarias para suministrar nutrición líquida al recién nacido.

Pues bien, todos estos rasgos difícilmente podrían ser el resultado de una lenta acumulación de contratiempos en la secuencia genética.

Parafraseando a Gould:

¿De qué sirve la mitad de un pene, o un espermio sin una cola?

O sea que el sistema reproductivo completo de los mamíferos tuvo que haber aparecido de una sola vez y ya trabajando en perfecta armonía.


Ahora bien, para arreglar este asunto, muchos darwinistas han recurrido a los genes reguladores como la solución mágica que resuelve todos esos problemas.

Pero Michael Schwartz señala que:

« Si las aletas se convierten en miembros especializados simplemente a través de la activación de genes homeobox situados en nuevas ubicaciones y por la inserción de una corta secuencia molecular en un gen regulador determinado, entonces la evolución de manos y pies en los primates sería incluso una hazaña evolutiva más simple. » (4)

En otras palabras:

"Un gen regulador es activado por aquí y otro ajustado por allá”.

¡Y magia, aparecieron las manos y los pies!

Y nuevamente, el origen del propio sistema de genes homeobox y cualquier mutación que éstos o los genes estructurales experimenten son atribuidos a la “suerte ciega”.

Pero el mundo viviente presenta infinitos y fascinantes ejemplos de diseños ingeniosos que exponen el absurdo abismal de las explicaciones darwinistas de la manera estándar como son expresadas.

Y a continuación, es menciono algunos ejemplos de ello:


LA MARIPOSA


La mariposa comienza su vida como un pequeño huevo de cáscara dura, dentro del cual crece un embrión que se convierte en una oruga que al poco tiempo comienza a alimentarse de vegetación.

Cuando está completamente crecida, la oruga muda su piel por última vez y cambia a una pupa o crisálida conteniendo una masa amorfa de tejidos, que de alguna forma se reconfigura en una estructura totalmente diferente y con un estilo de vida muy distinto.

Seguramente es un insulto a nuestra inteligencia insistir en que la misteriosa metamorfosis de una oruga en una mariposa podría haberse originado por mutaciones genéticas fortuitas, pero como dice Michael Behe:

-       "En algunas ocaciones, los científicos adultos son tan propensos al pensamiento deseoso como los niños pequeños." (5)



LA ANGUILA ELÉCTRICA


La anguila eléctrica, que comúnmente alcanza una longitud de hasta 2 m tiene tres pares abdominales de órganos que producen electricidad y se extienden por cuatro quintos del largo de su cuerpo. Estos órganos se componen de 5000 a 6000 electrocitos apilados y pueden producir un shock de hasta 500 voltios, y todos los constituyentes deben estar presentes para que el sistema funcione. Así sin la capa de grasa aislante, por ejemplo, la anguila se electrocutaría.

Y el mismo Darwin admitió que:

-       "Los órganos eléctricos de los peces ofrecen otro caso de dificultad especial, y es imposible concebir por qué fases se han producido estas maravillosas estructuras." (6)



EL ESCARABAJO BOMBARDERO


El escarabajo bombardero (de unos 3 cm de largo) está equipado para su defensa con lo que puede compararse con un motor de cohete en miniatura a combustible líquido. Este insecto almacena hidroquinonas y peróxido de hidrógeno en un reservorio interno, desde el cual las mezclas pueden ser bombeadas a una cámara de reacción que contiene enzimas.

Entonces la válvula se cierra y la reacción explosiva a 100°C fuerza el chorro hacia el exterior mediante un orificio tipo torreta en el extremo trasero del cuerpo, el cual lo envía en cualquier dirección deseada.

Pues bien, este complejo mecanismo de defensa junto con los instintos requeridos para operar difícilmente podrían ser el resultado de una evolución gradual o azarosa.



EL MICROSTOMUM


El platelminto llamado Microstomum también tiene un destacado sistema defensivo. Cuando se siente atacado, se descargan células llamadas nematocistos que están justo bajo la superficie del lomo del gusano, y las cuales pican al atacante.

Dicha especie obtiene sus nematocistos de las hidras y normalmente las evitan, pero cuando requieren más nematocistos las comen y digieren todos sus tejidos excepto estas peculiares unidades. Después que dichas estructuras urticantes se almacenan dentro de ciertas células del platelminto, se digieren aquéllas diseñadas para disparar hilos enrollados o pegajosos y las que lanzan cerdas ponzoñosas son transportadas a sitios ubicados bajo la capa externa del lomo del animal, donde son orientadas para que los aguijones dispararen hacia arriba.

Las células formantes de la capa externa del platelminto devienen muy delgadas sobre los nematocistos, proveyendo así de “portillas” para el lanzamiento de los aguijones, y finalmente, las células que encapsulan nematocistos experimentan importantes cambios que les permiten actuar como mecanismos de accionamiento (7).


Y también existen incontables y enigmáticos ejemplos de imitación en los mundos animal y vegetal. Por ejemplo:


EL PROTELES


El proteles o lobo de tierra se asemeja a la hiena rayada (que es un agresivo animal que muchos depredadores evitan). Pues bien, este mamífero posee una melena eréctil a lo largo de su lomo que hace que parezca mucho más grande y le permite imitar a una hiena, e incluso las similitudes se extienden a la anatomía interna de esta particular especie.


El proteles (arriba) imita a la hiena rayada (debajo) (8).



EL RAPE


Otro ejemplo de mimetismo es el pez rape filipino, el cual simula ser una roca y agita una pieza de cebo parecida a un pequeño pez. El cebo (que constituye parte de su cuerpo) tiene aletas, cola y manchas negras que asemejan a ojos, y así la carnada atrae a otros peces lo suficientemente cerca para comerlos (9).



Entonces cabe preguntarse nuevamente:

¿Cómo es que las mutaciones y la selección natural azarosas consiguieron llevar todas estas particularidades tan sofisticadas a cabo?




Referencias

  1. Duane T. Gish, Evolution: The fossils still say no!, El Cajon, CA: Institute for Creation Research, 1995, págs. 104-5.
  2. Ibid., págs. 167-73; John D. Morris y Frank J. Sherwin, The Fossil Record: Unearthing nature’s history of life, Dallas, TX: Institute for Creation Research, 2010, pág. 154.
  3. "Ear, human", Encyclopaedia Britannica, CD-ROM 2004.
  4. Jeffrey H. Schwartz, Sudden Origins: Fossils, genes, and the emergence of species, New York: John Wiley, 1999, pág. 38.
  5. Michael J. Behe, Darwin’s Black Box: The biochemical challenge to evolution, New York: Free Press, 1996, pág. 23.
  6. Balázs Hornyánszky e István Tasi, Nature’s I.Q., Badger, CA: Torchlight Publishing, 2009, pág. 66; http://en.wikipedia.org/wiki/Electric_eel.
  7. Richard L. Thompson, Mechanistic and Nonmechanistic Science: An investigation into the nature of consciousness and form, Los Angeles, CA: Bhaktivedanta Book Trust, 1981, págs. 193-5.
  8. William R. Corliss (compilación), Biological Anomalies: Mammals I, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 1995, pág. 17.
  9. William R. Corliss (compilación), Science Frontiers: Some anomalies and curiosities of nature, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 1994, pág. 154.






2 - LA COMPLEJIDAD IRREDUCTIBLE



En tiempos de Darwin se creía que la célula era un “glóbulo homogéneo de protoplasma”, pero ahora se sabe que contiene sistemas de complejidad que dejan perplejo a cualquiera. Por ejemplo, algunas células se trasladan usando un cilio (que es una estructura parecida a un pelo y que golpea como látigo).

Pues bien, los cilios son máquinas moleculares muy complejas que constan de unas 200 clases diferentes de partes proteicas, y este es un ejemplo de lo que Michael Behe denomina “un sistema de complejidad irreductible”.

Es decir, un conjunto que deja de funcionar si se remueve cualquiera de sus partes interrelacionadas. Y Behe sostiene que tales sistemas no se pueden producir de la manera gradual en que Darwin visualizaba la evolución y por consiguiente estos sistemas tienen que surgir de un solo salto evolutivo.


Otro sistema irreduciblemente complejo es el flagelo rotatorio, que es una especie de motor fuera de borda que ciertas bacterias usan para movilizarse, y algunos flagelos giran a más de 1000 revoluciones por segundo!!!

El aparato incluye las siguientes partes:

-      una larga cola que actúa como propulsor
-      la región del codo que une el propulsor al eje de conducción
-      el motor que usa un flujo de ácido externo de la bacteria llevándolo al interior para dar energía al giro
-      un estator cuya función es mantener la estructura estacionaria en el plano de la membrana mientras gira el propulsor
-      y material espeso para permitir que el eje conductor funcione a través de la membrana bacterial.

Y lo más increíble es que ningún flagelo funciona en ausencia del codo, del motor, del propulsor o del eje, o si falta alguno de los más de 40 tipos de proteínas necesarios para la construcción y operación de dicha extremidad (1).


Ilustración de un flagelo bacteriano que muestra el filamento, el codo y el motor incrustados en las membranas celulares interna y externa, y la pared celular (2).



Otros casos de complejidad irreductible incluyen la visión, la coagulación sanguínea y el sistema de transporte intracelular de proteínas. Y Behe subraya que esencialmente la literatura científica especializada permanece silenciosa cuando tiene que explicar en detalle cómo tales conjuntos intrincados podrían haber evolucionado en una modalidad darwinista, ya que muchos de los informes en revistas de biología molecular conciernen al análisis secuencial de ADN.

Por ejemplo, sobre el tema del flagelo, Simon Conway Morris escribe:

« Al tiempo que no podríamos subestimar la dificultad en explicar cómo podría haberse generado tal motor biológico, todo lo que sabemos sobre la evolución indica que el camino a su construcción implica los procesos paralelos de desprolijidad e incorporación con al menos algunas de las proteínas agrupadas en formas muy sorprendentes, y a partir de alguna otra función en un sector diferente de la célula. » (3)

Dicho de otro modo, Morris no tiene nada más que ofrecer sino una efímera esperanza.



LOS OJOS


Darwin admitió que la creencia de que un órgano tan perfecto como el ojo podría haber sido formado por selección natural es “suficiente para dejar atónito a cualquiera”, pero entonces apeló al enorme periodo que se tuvo disponible para hacerlo.

Incluso más asombrosa es la creencia actual que se tiene que los ojos en cámara (como los que poseen los humanos) evolucionaron accidental e independientemente al menos siete veces.

Y al igual que Darwin, Richard Dawkins piensa que el ojo evolucionó gradualmente por una serie de fases intermedias, pero tiene que constatar que las mejoras en la estructura ocular son inútiles a menos que fueran paralelas con un proceso neural mejorado, e incluso el “punto sensitivo a la luz” que Dawkins toma como su punto de partida es un órgano multicelular, de la cual cada una de sus unidades hace que la complejidad de una motocicleta o televisor parezcan insignificantes.

Así, Dawkins sólamente agrega sistemas complejos a otros sistemas complejos y a eso lo denomina una “explicación”.

Pero sobre esta “explicación” Behe comenta:

« Esto puede compararse a responder la pregunta:

¿Cómo se construyó un equipo de música?

Con la respuesta:

-       "Al conectar parlantes a un amplificador, agregar un reproductor de CD, un receptor de radio y una casetera."

[Lo que obviamente es una respuesta muy incompleta que contesta pero NO explica.] » (4)


Corte transversal del ojo humano. La retina tiene 130 millones de bastones y conos sensibles a la luz, los cuales causan reacciones fotoquímicas que transforman la luminosidad en impulsos eléctricos. Cerca de mil millones de impulsos son transmitidos al cerebro cada segundo por medios que siguen siendo mal comprendidos.


Behe también ilustra la complejidad de la visión con la siguiente secuencia más bien técnica, pero altamente simplificada: cuando un fotón golpea la retina, ésta interactúa con una pequeña molécula orgánica llamada cis-retinal, causando que su forma inclinada se enderece.

Esto cambia la forma de la proteína rodopsina, la cual se une a la anterior y expone un “sitio de anclaje” que permite a la proteína trasducina adherirse a ella. Entonces parte del complejo trasducina ahora se disocia e interactúa con otra proteína denominada fosfodiesterasa, que adopta la habilidad de seccionar la molécula GMP cíclica (guanosín monofosfato) y la convierte en GMP-'5.

Una parte de éste se adhiere a la proteína de canal-iónico, que normalmente permite iones de sodio en la célula, pero cuando la concentración de GMP cíclica decrece por acción de la fosfodiesterasa, el guanosín adherido finalmente cae, causando un cambio en la forma que obtura el canal.

Y como resultado, los iones de sodio no siguen ingresando en la célula, por lo que su concentración de sodio disminuye y el voltaje a lo largo de la membrana celular cambia.

Eso a su vez, provoca una onda de polarización eléctrica que es enviada mediante el nervio óptico y de ahí al cerebro.

Y posteriormente el sistema tiene que regenerarse y volver al punto inicial, preparándose para el siguiente fotón entrante (5), y cuando las señales eléctricas son procesadas, integradas e interpretadas por el cerebro (y la mente), entonces resulta la visión.

******

No obstante, Michael Schwartz cree que al invocar a los genes reguladores desaparece la necesidad de una elaborada explicación del origen y complejidad del ojo.  Schwartz afirma que:

« Las razones yacen en saber que existen genes homeobox para la formación de este órgano, y que cuando uno de ellos, en particular el gen Rx, es activado en el lugar y el tiempo adecuados, el individuo posee una estructura ocular. » (6)


¡Realmente es difícil imaginar una "explicación" darwinista más vacía!



Referencias

  1. Michael J. Behe, William A. Dembski y Stephen C. Meyer, Science and Evidence for Design in the Universe, San Francisco: Ignatius Press, 2000, págs. 123-4, 134-5; Michael J. Behe, The Edge of Evolution: The search for the limits of Darwinism, New York: Free Press, 2008, págs. 261-8.
  2. Michael J. Behe, Darwin’s Black Box, New York: Free Press, 1996, pág. 71.
  3. Simon Conway Morris, Life’s Solution: Inevitable humans in a lonely universe, New York: Cambridge University Press, 2003, pág. 111.
  4. Darwin’s Black Box, pág. 39.
  5. Science and Evidence for Design in the Universe, págs. 117-9; Darwin’s Black Box, págs. 18-22.
  6. Jeffrey H. Schwartz, Sudden Origins: Fossils, genes, and the emergence of species, New York: John Wiley, 1999, pág. 362.






3 - DIOS Y LA "IMPERFECCIÓN"


A comienzos del siglo XIX, el sacerdote anglicano William Paley sostenía que si encontráramos un reloj extraviado por primera vez, pensaríamos que sus partes habían sido diseñadas y ensambladas con un propósito, y por consiguiente sostuvo que también los sistemas vivientes altamente complejos deben de haber sido diseñados.

Los exponentes del movimiento moderno del Diseño Inteligente (DI) argumentan que esta idea constituye la mejor explicación y la más adecuada para la información en la célula, porque sólo los móviles inteligentes han demostrado el poder de generar grandes cantidades de información funcionalmente específica.

Michael Behe afirma que la selección natural y las mutaciones azarosas juegan un rol en la evolución, pero que:

-       "El diseño es evidente cuando ciertos componentes separados e interactuantes se ordenan de tal manera que cumplen una función que va más allá de las partes individuales." (1)

El Diseño Inteligente también es propuesto para explicar la vasta cadena de “coincidencias” que hacen posible la vida en la Tierra, como por ejemplo, las injerencias relativas de las cuatro fuerzas físicas, la tasa entre enlaces químicos fuertes y débiles y las propiedades térmicas del agua y de la atmósfera terrestre. Puesto que si las “leyes de la física” hubieran sido sólo ligeramente distintas, la vida basada en el carbono no sería viable (2).

Los darwinistas rechazan la hipótesis del Diseño Inteligente como improbable e imposible de refutar, y de esta manera la consideran pseudociencia. Sin embargo, el mismo defecto puede ser esgrimido contra la creencia neodarwinista de que todo el mundo viviente se originó mediante mutaciones y selección natural accidentales.

El movimiento DI deja abierta la pregunta acerca de la identidad del “diseñador” o “diseñadores”. Si ellos son naturales o “sobrenaturales”, y cómo sus creaciones son impresas en la materia.

Los defensores del Diseño Inteligente discrepan sobre la realidad de la ancestralidad común, ya que muchos de ellos son teístas cristianos (y algunos de los cuales son también creacionistas) y creen que existe sólo un diseñador/creador, que es el hipotético Dios omnipotente y omnisciente de la teología ortodoxa cristiana.

Los creacionistas bíblicos aceptan que la variación genética (microevolución) está teniendo lugar constantemente, pero rechazan la macroevolución y la teoría de la descendencia común pues no aceptan que Dios intervenga al planear y dirigir las mutaciones para llevar a cabo cambios evolutivos a gran escala.

Según ellos (y en varias épocas pasadas) Dios creó cada nueva clase de criatura de la nada por medios sobrenaturales, por lo que estos seres recién concebidos aparecieron en la Tierra abruptamente y se desarrollaron a completitud.

Una encuesta de 2012 determinó que el 46% de los estadounidenses creía que "Dios creó los seres humanos en su forma presente en algún momento durante los pasados 10’000 años" (3).

Los darwinistas contraatacan a esto diciendo que al existir defectos en los diseños de las criaturas que vemos en la Tierra, esas fallas no pueden ser el producto de un ser inteligente, y esto se conoce como el “argumento de la imperfección”.

S.J. Gould lo resumía así:

-       "Las disposiciones estrambóticas y soluciones divertidas son la prueba de los senderos evolutivos que un “Dios sensato” jamás transitó, y por ende se infiere forzosamente un proceso natural obligado por la historia."

Su ejemplo favorito era el pulgar del panda gigante, que esta especie usa para manipular los tallos de bambú, los cuales forman su dieta principal. Sin embargo, su pulgar no es uno de los cinco dedos de la pata normal de los mamíferos, y en lugar de eso constituye un miembro extra producido a partir de un hueso de muñeca transformado (junto con la reestructuración apropiada de la musculatura).

Pues bien, Gould considera que un diseñador le habría dado al panda un pulgar oponible real, y concluye que en este caso dicho dedo debe de haber evolucionado por medios darwinistas (4).

Sin embargo, es imposible desaprobar el diseño inteligente sobre la base de aserciones improbables acerca de cómo actuaría o no una entidad hipotética.

Como dice Behe, el “diseñador” podría tener múltiples motivos, y a menudo la excelencia de la ingeniería natural es relegada a un rol secundario, y además, el hecho de que los sistemas vivos no sean perfectos no prueba que no haya ningún diseño o que la evolución azarosa darwinista sea real.

Y nótese que Gould falla al proveer una explicación darwinista adecuada de cómo evolucionó el pulgar del panda. Simplemente establece que un sólo cambio en un gen regulador que controla la acción de muchos genes estructurales fue responsable del desarrollo complejo total del hueso y del músculo, pero no especifica qué gen regulador cambió, y tampoco explica cómo una transformación del homeobox orquestaría esta importante fase.

En resumen, no ofrece nada más que la explicación tradicional y vaga de la varita mágica. (5)


En cuanto a los defensores del Diseño Inteligente (incluyendo a los creacionistas) responden al argumento de la imperfección intentando demostrar que los supuestos diseños “imperfectos” son en realidad hazañas de sofisticada ingeniería, o las consideran como el producto de degeneración de un diseño original beneficioso y racional.

Por ejemplo, considerando el ojo humano, los darwinistas arguyen que este órgano en los vertebrados es un “esquema fallido” ya que está cableado hacia atrás, pues los fotoreceptores se hallan en dirección opuesta de la luz, resultando así en un “punto ciego”.

Mientras que los proponentes del Diseño Inteligente puntualizan que la posición de los nervios en frente de las células retinianas sensibles a la luz asegura el máximo suministro de sangre a la retina y de esta manera la mayor sensibilidad.

Ahora bien (e independientemente que si el ojo es o no es perfecto) de todas formas permanece el siguiente hecho:

« La literatura científica no contiene evidencia de que la selección natural que incide en una mutación, pueda producir ya sea un ojo (con un punto ciego o sin él), un párpado, un cristalino, una retina, una rodopsina o un retinaldeído. » (6)


Otro detractor del Diseño Inteligente es Robert Wesson quien señala muchos rasgos extraños y aparentemente ilógicos en el mundo viviente. Y a su juicio, el cuerpo humano está mal adaptado de muchas maneras:

« El cuerpo es un fardo de imperfecciones, con vientres aflojados, pechos caídos, protuberancias inútiles sobre las ventanas de la nariz, dientes cariados con terceros molares propensos a problemas, pies que duelen, glúteos abultados, espaldas que se tuercen fácilmente y piel suave desnuda sujeta a cortes, picaduras de insectos y quemaduras solares. Somos pobres competidores en la carrera de la vida y sólo un tercio tan fuertes como los chimpancés más pequeños que nosotros. » (7)

No obstante, estos defectos relativamente menores no prueban que el cuerpo surgió a partir de mutaciones y selección natural fortuitas. Y desde un punto de vista teosófico, las entidades que se encarnan en formas físicas adoptan el cuerpo que necesitan para adquirir las experiencias y lecciones necesarias para su progreso evolutivo.

Por lo tanto, es ilógico que las almas imperfectas tengan cuerpos absolutamente perfectos, y el mal uso del libre albedrío es la causa original de una gran cantidad de enfermedades.



¿Y EL DISEÑO DE LOS ANIMALES?

Los evolucionistas señalan que los miembros anteriores de las tortugas, los caballos, las aves y los murciélagos no están perfectamente adaptados porque se transformaron a partir de una estructura heredada y no diseñada de materias completamente “primigenias” para un propósito específico. Pero el solo hecho de que las extremidades de los vertebrados sean modificaciones del mismo diseño básico no es prueba de nada y ciertamente es compatible con el diseño inteligente, pues:

¿Por qué los “diseñadores” (que no necesariamente son “omnipotentes”) no debieran producir nuevos rasgos en organismos por modificación de los ya existentes?



EL ADN

También suelen citarse aquellos rasgos que no tienen ningún uso aparente como evidencia contra el Diseño Inteligente. Por ejemplo, menos del 5% del ADN en muchas plantas y animales codifican proteínas, mientras que el restante originalmente fue catalogado como “ADN basura” o “pseudogenes”.

Los darwinistas sostienen que este ADN no funcional confirmaba que los genes mutaban por azar, resultando en un genoma lleno de información inútil, errores y genes rotos. No obstante, se ha sabido por décadas que muchas secuencias no codificantes sí tienen importantes funciones, tales como codificar moléculas de ARN implicadas en la regulación de la expresión genética.

Además se ha sugerido que una parte de este ADN puede consistir en genes ancestrales "redundantes" que no siguen expresándose o que puede contener información para futuros eventos evolutivos. El proyecto Encyclopedia of DNA Elements (ENCODE) infiere que al menos el 80% del ADN humano sirve para algún propósito bioquímico, aunque muchos científicos no están de acuerdo (8).



¿ES EL DISEÑADOR SÁDICO?

Michael Behe, que se describe como “un católico romano bastante convencional”, cree que existe un sólo Diseñador Inteligente, el cual está “más allá de la naturaleza”, pero que también es responsable por haber creado “un torrente de dolor” e “indecible miseria humana”, y se pregunta:

-       "¿Son los virus y parásitos parte de alguna estrategia natural brillante y hasta ahora inapreciada, o reflejan las improvisaciones de un diseñador incompetente y falible?(9).

Mientras que otros creyentes en un diseñador inteligente benévolo predicen que los estudios genéticos revelarán que las bacterias virulentas son sistemas degenerativos resultantes de la pérdida de información genética original (10).


(Observación: este debate entre científicos y religiosos me hace pensar a dos bandos –por cierto muy fanatizados– que no quieren ver que las cosas no son blanco o negro, sino una mezcla de los dos.

Y es que por un lado los religiosos quieren meter a toda costa a “Dios” detrás de cada acto de la Creación. Y por el otro lado, los científicos quieren evitar por todos los medios la posibilidad de que exista una Inteligencia que se encuentre invisiblemente dirigiendo a dicha Creación, y para resolver las preguntas incomodas simplemente contestan que fue el resultado del “Azar”…

Y curiosamente no es en ninguno de estos dos bandos sino en el esoterismo que he encontrado las respuestas más profundas, consistentes y esclarecedoras sobre estas preguntas existenciales que son:

¿Cómo se creó la vida?

¿Cuál es la razón de la evolución?

¿Por qué motivo existen las enfermedades?

Etcétera. Y es por ello que les comparto esas respuestas que dan los maestros transhimaláyicos para que ustedes mismos las puedan analizar y comparar con lo que dice la ciencia y la religión.)



Referencias

  1. Michael J. Behe, Darwin’s Black Box, New York: Free Press, 1996, pág. 194.
  2. Ver Michael J. Denton, Nature’s Destiny: How the laws of biology reveal purpose in the universe, New York: Free Press, 1998.
  3. gallup.com/poll/21814/evolution-creationism-intelligent-design.aspx.
  4. Stephen Jay Gould, The Panda’s Thumb, London: Penguin Books, 1990, pág. 20.
  5. Sri Ramesvara Swami (editor), Origins: Higher dimensions in science, Los Angeles, CA: Bhaktivedanta Book Trust, 1984, pág. 47.
  6. James P. Gills y Tom Woodward, Darwinism under the Microscope: How recent scientific evidence points to divine design, Lake Mary, FL: Charisma House, 2002, págs. 151-9; Darwin’s Black Box, pág. 224.
  7. Robert Wesson, Beyond Natural Selection, Cambridge, MA: MIT Press, 1994, pág. 95.
  8. Stephen C. Meyer, Signature in the Cell: DNA and the evidence for intelligent design, New York: HarperOne, 2009, págs. 490-1.
  9. Stephen C. Meyer, Darwin’s Doubt: The explosive origin of animal life and the case for intelligent design, New York: HarperOne, 2013, págs. 400-2; Rupert Sheldrake, A New Science of Life: The hypothesis of formative causation, London: Icon Books, 3era edición, 2009, pág. 180; en.wikipedia.org/wiki/Junk_DNA.
  10. Michael J. Behe, The Edge of Evolution: The search for the limits of Darwinism, New York: Free Press, 2008, págs. 228, 232, 237-8.






4 - MONOTEÍSMO VERSUS PODERES CREATIVOS


Mucha gente es incapaz de reconciliar la idea de un creador omnisciente, omnipotente y perfecto con el sufrimiento, las imperfecciones y desperdicios en la naturaleza. Por ejemplo, los gnósticos argumentaban que el Dios creador debe de haber sido:

«... una deidad inferior, un constructor que recibió sus “órdenes”, por así decirlo, de los Arquitectos Divinos. ...  Y las variadas imperfecciones e incompletitudes tan obvias en el sistema cósmico que incluso nosotros las percibimos, establecen que no podrían ser el trabajo de una Deidad todo perfecta y cósmicamente omnipotente, porque desde una completa perfección puede emanar sólo un trabajo perfecto e íntegro. » (1)

Los monoteístas podrían alegar que Dios eligió crear un universo potencialmente perfecto, pero que dotó a cada alma con una medida de libre albedrío que puede ser usado para bien o para mal. No obstante, esta explicación es insuficiente, ya que si Dios determina el carácter y las circunstancias del nacimiento de cada nueva alma que supuestamente crea, también Él sería responsable por las numerosas y aparentes injusticias en el reino humano y en el reino animal, lo cual seguramente no lo dejaría en buena posición.

Existen objeciones adicionales al concepto teológico tradicional de Dios, pues, si supuestamente Dios es infinito y siempre ha existido, “ÉL” es una abstracción y no puede ser una entidad pensante y creadora, ya que por definición, un ser es finito y limitado, una entidad en aprendizaje, y ciertamente no todopoderosa ni omnisciente, y un Dios infinito no podría estar totalmente separado del universo físico, sino que sería sinónimo con una naturaleza infinita.

De esta manera, concebir al Creador como una existencia externa al Cosmos es ilógico, y la idea de que produjo el universo y todo dentro de él literalmente de la nada es simplemente absurdo, ya que nada proviene de la nada, y así la infinita naturaleza debe haber existido siempre, sin importar cuánto protesten los creacionistas o los cosmólogos del Big-Bang (2).

En vez de haber un solo Dios creador y supremo, las formas de creacionismo más sofisticadas sostienen que un amplio rango de seres espirituales y otros no físicos están involucrados en el proceso de “creación” (3), y en contraste con el creacionismo estricto, otros investigadores y tradiciones místicas proponen que existe un proceso evolutivo físico, pero al mismo tiempo van más allá del darwinismo estándar al afirmar que dicho desarrollo es dirigido por ciertas jerarquías de entidades parafísicas.

Alfred Russell Wallace, naturalista del siglo XIX, terminó discrepando con Charles Darwin (quien era su contemporáneo) luego de concluir que la selección natural no asistida era incapaz de explicar la forma física de los humanos y que la acción conductora de “inteligencias superiores era una parte necesaria de las grandes leyes que gobiernan el universo material” (4).

También Robert Broom, antropólogo del siglo XX, creía que varios agentes espirituales y psíquicos guían y controlan la evolución, algunos son benevolentes y otros son maléficos (5).

Alexander Mebane propone que una variedad de diseñadores subdivinos dirige el proceso de la evolución saltacional, y además sugiere que la abundancia de formas y estilos de vida extrañamente fantásticos indica que los diseñadores siempre han competido unos con otros (6).

Robert Gilson plantea que la fuente divina principal “omnisciente y todopoderosa” delega una buena parte del trabajo creativo a una vasta jerarquía de poderes subordinados, pero ampliamente autónomos. Estos agentes no físicos producirían mutaciones genéticas, aunque los rangos más bajos pueden inducir a errores (7), y así, tanto Mebane como Gibson parecen implicar que los diseñadores trabajan predominantemente en forma autoconsciente.

El filósofo Thomas Nagel reconoce que el paradigma del darwinismo materialista y reduccionista ha fracasado al tratar de explicar el origen y la evolución de la vida, y la existencia de la conciencia, la cognición y nuestro sentido moral únicamente en términos de leyes físico-químicas sin propósito y una larga serie de accidentes. Rechazando la idea de una fuerza inteligente externa al orden natural, Nagel espera que en algún momento se descubran nuevos “principios” que son “más teleológicos que mecanicistas” (8).

Y ciertamente parecen haber procesos con propósito funcionando en la naturaleza, pero invocar a principios teleológicos abstractos no ayuda a explicarlos; y aún cuando dichos eventos son reales, igualmente se necesitan inteligencias, entidades, energías o fuerzas principalmente no físicas.

La tradición de la Sabiduría Antigua postula una serie interrelacionada de ámbitos y entidades inmateriales tras los eventos del mundo físico, como se plantea en muchos sistemas religiosos y filosóficos. Por ejemplo, el cristianismo habla de ángeles, arcángeles, dominios, principados, etc., y en el primer verso del Génesis se dice que “en el principio Dios creó los cielos y la tierra”.

Sin embargo en este pasaje, la palabra normalmente traducida como “Dios” en realidad es un vocablo plural: elohim, que significa “dioses” (‘el’ significa “dios”, ‘eloh’ quiere decir “diosa” y el sufijo ‘im’ es la terminación masculina plural).

La palabra traducida como “creó” es un verbo reflexivo, significando que los poderes creativos andróginos se hicieron o se formaron a sí mismos, o se convirtieron en los ámbitos espiritual y material (9).

Por lo tanto, claramente, los elohim no equivalen a la "infinitud ilimitada" referida en el segundo verso como “el profundo” (tehom), que corresponde al ‘ayn soph’ de los cabalistas, el ‘shunyata’ de los budistas y al ‘parabrahman’ de los hindúes.

La presentación más detallada y accesible de la Sabiduría Antigua se encuentra en la Teosofía moderna, y las enseñanzas dadas sobre la evolución desde que la Sociedad Teosófica se formó en 1875 son solamente un panorama general de la información que posee la Hermandad de los Adeptos (10).

Se dice que estos antecedentes fueron compilados y verificados reiteradamente por incontables generaciones de sabios y videntes, cuyos poderes ocultos les dan acceso a los ámbitos internos de la naturaleza y les permiten leer los registros de la historia de la Tierra por clarividencia.

Y un resumen de dicha explicación en lo que concierne la evolución de las especies, la doy en el siguiente capítulo.



Referencias

  1. G. de Purucker, Fundamentals of the Esoteric Philosophy, Pasadena, CA: Theosophical University Press (TUP), 2a edición, 1979, pág. 509.
  2. Ver "Trends in cosmology", http://davidpratt.info.
  3. Ver Michael A. Cremo, Human Devolution: A Vedic alternative to Darwin’s theory, Los Angeles, CA: Bhaktivedanta Book Publishing, 2003.
  4. Citado en H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, TUP, 1977 (1888), 1:339.
  5. R. Broom, The Coming of Man, London: H.F. & G. Witherby, 1933, págs. 11-2, 196-8, 220-5.
  6. Alexander Mebane, Darwin’s Creation-Myth, Venice, FL: P&D Printing, 1994, págs. 69-70.
  7. Robert J. Gilson, Evolution in a New Light: The outworking of cosmic imaginism, Norwich: Pelegrin Trust, 1992, págs. 99-109, 122.
  8. Thomas Nagel, Mind and Cosmos: Why the materialist neo-Darwinian conception of nature is almost certainly false, Oxford: Oxford University Press, 2012.
  9. G. de Purucker, Studies in Occult Philosophy, TUP, 1973, págs. 129-33; Fundamentals of the Esoteric Philosophy, págs. 95-104.
  10. Ver "The mahatmas", http://davidpratt.info.





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